El Departamento de los Estados Unidos planea implantar pequeños biochips en el cerebro de sus soldados. El proyecto, llamado C3B, esta siendo desarrollado por la Universidad de Clemson.
El chip, del tamaño de un grano de arroz, puede realizar medidas biológicas de diverso tipo (glucosa, colesterol, niveles hormonales, etc.) y informar de manera ininterrumpida sobre el estado y la situación de su portador.
Los beneficios para la estrategia militar son básicos: el conocimiento en todo momento de los efectivos de que se dispone y el estado en que se encuentran.
Éticamente, el experimento plantea muchos interrogantes:
¿quién garantiza a los soldados monitorizados que no continuaran siendo vigilados cuando no se encuentren de servicio?,
¿en que momento serán informados de los posibles problemas de salud que padezcan?,
¿quién decidirá cuales serán los parámetros que medirá el biochip?,
¿podría alguien manipular el chip para que esté provoque cambios en el estado del portador, por ejemplo provocar la muerte de un soldado herido grave?,
¿puede el implante suministrar alguna sustancia (adrenalina por ejemplo), o provocar algún cambio a nivel cerebral para aumentar el estado de atención o agresividad del portador (ver video Mind Control Chip)?
etc., etc.
Videos:
Mind Control Microchip Verichip [En]
(El video contiene imágenes que podrían dañar su sensibilidad)
Salvador Allende se propuso denunciar la manipulación que sufría su país desde el extranjero, no hablaba de manos negras ni de oscuras organizaciones anónimas, señalaba claramente, con nombres y apellidos, la poderosa ITT, la Agencia Internacional de Desarrollo, la KCC, los hombres de la CIA.
Quizá por eso, porque no era un utópico, sino un hombre práctico que intento convencer a todo un país de que si se lo proponían podían llevar la contraria a la historia, sin violencia, con la fuerza de una democracia activa, aquellos que se vieron amenazados decidieron quitarle de el medio.
De todo esto hace ya más de 30 años, y sin embargo, sus discursos continúan siendo un ejemplo de claridad y valentía. Los que un día ahogaron Chile siguen aplastando pueblos enteros, expoliando las materias primas allá dónde haga falta: el petróleo de Irak, el coltán del Congo, el uranio de Níger, las semillas transgénicas explotadas en el tercer mundo, etc.
El ministro español de asuntos exteriores y actual presidente de turno de la OSCE ha comunicado al ministro de estado georgiano David Bakradze la disposición de España a enviar ‘expertos’ a la comisión estatal de Georgia para ayudarles a redactar el nuevo estatuto autónomo de la región separatista de Osetia del Sur.
Aquí se redacta un estatuto, el de Cataluña, el del País Vasco, el de Andalucía, y le encontramos mil pegas: que si esto es mucho, que si esto es poco, que si esto es demasiado aquí pero no tanto allá, etc. Claro, de algo nos tenía que servir, a fuerza de cambiar comas, de donde dije digo, digo diego, de aquí lo pongo en el preámbulo y allí lo pongo con minúsculas, y otras virguerías semejantes nos hemos convertido en unos expertos.
Que se vayan preparando los de Osetia del Sur. Tendrán que revisar lo que escriben: nación o nacionalidad, provincia o autonomía, derecho foral o derechos históricos. Porque, si en Georgia tienen un PP como el que tenemos aquí, ya se pueden ir olvidando de que el estatuto les sirva para algo.